Si hay que ir, se va... pero ir pa´na, es tontería
El otro día capté una conversación sobre ir a terapia.
El tema me mola y puse la oreja cuál vieja el visillo.
Una mujer, de unos 45, se ponía por encima preguntando: ¿Sabes que voy, todas las semanas, a terapia desde hace 5 años?
La otra contestó a la gallega: ¿Y de qué hablas durante 5 años?
Se sorprendió, desvió la mirada y dijo: Vah, de lo que me pasa en la semana y eso.
Ya no pude cotillear más (sorry por mi guilty pleasure), el transporte público tiene estas cosas.
Por un lado, si vas a terapia, por 5 años, para hablar de tu semana... quién sea tu terapeuta te ve con ojos de dólar como en los dibujos animados.
A ver, que si solo necesitas descargar, porque no tienes personas de confianza con quien hablar... a ti te entiendo, pero el/la terapeuta, invertiría mejor tu tiempo (y dinero), en fomentar las habilidades que te hagan conseguir un entorno más amigable.
La aspiración de la terapia es que seas independiente. Y lo contrario sería, que generes dependencias con ella.
Si tratas un solo tema desde hace 5 años, puede que no tengas la relación terapéutica adecuada. Esa persona ya es otra cosa para ti (o tú para ella).
Un pase tendría si es algo muy gordo, pero sintiendo avances significativos.
Si son muchos, pero que muchos, temas y vas pasando de capítulo, vas bien.
Para mí, y acepto comentarios, una terapia no es eterna.
Tampoco se trata de solventar las situaciones a niveles de no haber ocurrido nunca (de hecho, a veces sacas bitcoins de ello).
Regodearse en el pasado o en una herida, sin que tenga que ver con tu malestar actual... es tontería.
No te están llevando bien, si tu pretensión es que todo tu entorno, tus circunstancias y tu removimiento personal se alinean apuntando a la felicidad flowerpower.
El objetivo de la terapia (y de la vida), no es que seas feliz. Es que seas funcional.
Que puedas ocuparte de tus cosas y asumas lo que en realidad te corresponda.
Sin que tengas que sentirte en control de todo, que puedas poner tus recursos en juego.
Ir manejándote con los baches, volviendo a la carretera por tus medios, si te sales.
Ampliar tu caja de herramientas, mientras apañas tus cositas (a veces con una chapu, a veces con high luxury performance).
Si te haces un esguince de tobillo, usas una muleta.
La muleta y tú trabajáis juntos para mantener tu independencia de movimiento.
Y se la prestas a otros, al conseguir recuperar la funcionalidad del tobillo.
Si te animas a trabajar tu independencia de movimiento:
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2º me contestas a cualquiera de los emails que te mande.
Un abrazo,
Manu
PD 1: Si tu vida se parece a la jungla de cristal, es normal que termines como Bruce Willis (generaciones Z, googlearlo).
PD 2: Hacerte cargo de ti, da algo de vértigo, pero es lo que toca.
El miedo contrario es el de abrir el grifo emocional, y creer que no lo puedes cerrar.
PD 3: Recuerda:
PD 4: Esto se lo mando a mis suscriptores.
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